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viernes, 19 de julio de 2019

Un nuevo amigo

Con gran honor anunciamos que ya está a la venta la segunda edición del libro Gatohólicos Anónimos, cuentos para adictos a los gatos; es algo así como un nuevo amigo de la familia felina.  Esta nueva publicación, que la editorial Vesania respalda con su sello (es un hermoso gato, por cierto), también incluye cuentos nuevos que acompañan a varios de los relatos de la primera edición.
Tenemos nuevas autoras: Ana Yeraldín Acosta y Daniela Barrantes nos han brindado su apoyo de escribir relatos para esta segunda presentación. Es una gran alegría para cada uno de los autores participantes ofrecer el nuevo material.
Los gatohólicos y las gatahólicas podrán encontrar cuentos ya conocidos, por ejemplo: "Alguien cuidará de mí", "Por eso soy su médico", "Mamá gata", "Se cayó la luna" así como nuevos títulos como: "Ojos rojos" y "Cómo entrenar a tu mascota", entre otros.

Esperamos que les guste esta nueva entrega.

Eliot está muy feliz de ser parte de la segunda edición. 
Muy pronto publicaremos las gatohistorias de los nuevos protagonistas, ¡Ah!, y con sus fotografías. 😸😸


lunes, 24 de octubre de 2016

Missy, la gatita calicó


Missy.
Missy, la gatita calicó
Así cuenta la historia la mamá humana de Missy: esta mágica gatita aparece en el Instituto Tecnológico de Costa  Rica, en una soleada mañana del mes de Abril. Fue ahí en donde lanzó su primer dosis de magia calicó, conquistándome con  su dulce  "miauuu" y sus ojos color verde aceituna; desde ese momento se inicia esta historia de amor gatuno, cuando decido adoptarla y llevarla a la casa.
 
Ella es una valiente gata que nos ha acompañado por 14 años; es una fiel defensora de  cada integrante de la familia y adora hacernos regalos no muy comunes (culebras). Sus característicos colores naranja, blanco y negro se lucen en un suave y largo pelaje, el cual no podrás resistir acariciar. 

Puedes conocer más sobre ella en el relato “Missy y la magia Calicó” en el libro Gatohólicos Anónimos. 

 

John Silver: el gato al que le faltaba una pata

John Silver jugando con su hermana mayor
Un día, un par de niños que fueron al supermercado a hacer las compras se encontraron un gatito bicolor, blanco con negro, caminando penosamente por una cuneta.  Al acercarse, descubrieron que al pobre animal, que podía tener unos 5 meses, le faltaba una pata trasera. Los niños, muy tristes, siguieron su camino hasta su casa.

Al llegar a su hogar, le refirieron lo sucedido a sus padres.  El padre de familia, normalmente severo y a quien no le gustaban los animales, les dijo: "Vayan, traigan el gato".

Sin dar oportunidad para que su papá se arrepintiera, los dos niños corrieron en busca del gato a quien algo o alguien había mutilado.  Sintieron su corazón desfallecer cuando no lo encontraron.  Buscaron por otros lugares y por fin lo localizaron, buscando comida entre la basura en una esquina.

Los dos hermanos tomaron al gatito y lo llevaron a su casa.  Como a ambos les encantaban los libros y recientemente habían leído La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, recordaron al carismático pirata de dicha novela: Long John Silver.

Fue así como llamaron al gatito John Silver.  El gatito logró sanar su extremidad amputada y vivió una vida feliz, que compartió con los niños muchos años.  A pesar de la falta de su extremidad, aprendió a trepar al tejado, como cualquier otro felino.

Cuando se volvió viejo y sintió que ya era tiempo de morir, John Silver, como un orgulloso pirata, subió al tejado y se marchó, para partir de este mundo y navegar por las aguas de otros universos.

John Silver sirvió de inspiración al gato que comparte su nombre y aparece en el cuento "Miedo a los gatos", del libro Gatohólicos Anónimos.

martes, 18 de octubre de 2016

Mamoru, el protector


Su madre humana describe de este modo la llegada de Mamoru al hogar: 

“Un día, escuché un ruido en la puerta principal del apartamento. Abrí y un gato enorme, de colores blanco y negro brillante, entró a mi casa con toda la confianza del mundo, como si siempre hubiera vivido ahí. A partir de ese momento, el gato, a quien llamamos Mamoru, se quedó a vivir con nosotros”. 


Su nombre significa “proteger” en japonés y el gato se convirtió rápidamente en el hermano mayor de Nuku-Nuku, Ace y Lara. Cuando alguna de ellas se escapaba del apartamento, en especial Nuku-Nuku, Mamoru la seguía y la hacía regresar a la casa. A pesar de su gran tamaño que sorprendía a todos, era un gato juguetón y bastante cobarde. 

Una vez, mientras estaba escondido en un rincón oscuro del edificio, un gato arrabalero se acercó a desafiarlo, pero el buscapleitos huyó despavorido al apreciar el verdadero tamaño de Mamoru, que salió de su escondite temblando de miedo, por cierto. 

Murió por complicaciones de una cirugía de cálculos renales en 2004 y aparece como “El Protector”, en el cuento “¡Se cayó la luna!”.

 Si desea leer este relato, lo puede encontrar en el libro Gatohólicos Anónimos.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Clavi, la gatita bombero

Clavi, fue una gatita que abandoraron en una carretera solitaria junto a sus dos hermanitas (las tres negras), cuando fue rescatada ya era demasiado tarde para una de ellas. Fue adoptada y se acopló muy bien a su nueva camada.

La creencia popular es que los gatos negros son de mala suerte; Clavi demostró todo lo contrario al salvar a su familia de un posible incendio. La mamá humana una mañana salió de la casa y olvidó avisar que dejó algo calentando en la cocina, lo cual se quemó.

La gatita, desesperada, maulló y maulló, rasguñó paredes y ventanas hasta que el padre de familia le abrió la puerta de la habitación donde se encontraba y así se percató del humo que emanaba de la cocina, evitando así una desgracia.

Desde entonces, Clavi es conocida como "la gatita bombero".  Tiene un papel secundario en el cuento "¡Soy una cazadora!", interpretando a Clav.

Si desea leer este relato, lo puede encontrar en el libro Gatohólicos Anónimos.



martes, 11 de octubre de 2016

Pisi, el gatito que rogó por su rescate

Pisi, el gatito que rogó por su rescate



Pisi (cuyo nombre significa "gatito" en turco) fue abandonado en un terreno baldío cuando sus primeros dientes habían salido apenas. Maullaba desesperado entre la hierba y tenía frío, pues la lluvia amenazaba con caer muy pronto. Era tan pequeño que, en el momento de su rescate, tuvo que salir por su cuenta de entre las plantas porque no lo lograban localizar.

Ya en su nuevo hogar, Pisi comenzó a crecer desmesuradamente hasta alcanzar unas dimensiones increíbles para su edad: parecía un gato adulto y apenas tenía un par de meses. Ahora es un hermoso gato de pelo largo, mirada tierna y un tamaño gigantesco. Aparece en el cuento “Miedo a los gatos” bajo el nombre de “Franky”, el gato de Mari, la amiga de la narradora.  Si desea leer este relato, lo puede encontrar en el libro Gatohólicos Anónimos.




A él le encanta compartir (sobre todo con sus padres humanos) los conocimientos que ha adquirido de operador de computadoras.





sábado, 8 de octubre de 2016

Lucas, el gato que quiere ser gris



Lucas

Lucas llegó como remplazo cazador de Negra, la anciana gatita negra semi angora que reinó en la casa por 14 años. Lucas fue adoptado en una veterinaria al ser el único felino en adopción en toda la ciudad en el momento de la búsqueda del remplazo de Negra.

Lo distinguen sus manchas grises sobre sus orejas y una de ellas sobre su ojo izquierdo a manera de parche, además de su cola gris con anillos negros que lo hacen parecer un mapache, y dos manchas grises sobre su lomo, una de ellas con forma de cabeza de pato.


Es un gran cazador, saqueador de alimentos retirado y fiel amante de revolcarse en el polvo para tratar de “volverse completamente gris”. Entra en constantes conflictos con los padres pájaros de los nidos cuyos pichones él suele saquear, a tal punto que ha sido atacado por aves furiosas en picada cuando sale a la calle.

Lucas aparece en el cuento titulado “Agente secreto P-Lukas” en el papel estelar de P-Lukas. Si desea leer este relato, lo puede encontrar en el libro Gatohólicos Anónimos.