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domingo, 6 de noviembre de 2016

La lectora más joven de Gatohólicos Anónimos

Tenemos el gusto de presentarles a Nicole, la lectora más joven del libro Gatohólicos Anónimos.


Sus padres, Diana y Víctor le leen el libro ya que ella todavía no sabe leer. Sin embargo, Nicole recuerda los cuentos y les agrega elementos de su propia imaginación.

Es un gran honor para nosotros saber que esta adorable niña disfruta de nuestras historias.

¡Muchísimas gracias!

jueves, 20 de octubre de 2016

Lara, la gata con diminutivo


Lara
Su nombre real era Larapéndulamaríamiliminamatildajolieleelo, pero todos la llamaban “Lara”. Se encontraba deshidratada y buscó refugio en una casa, pero la ahuyentaron. Entonces imploró ayuda a todas las personas en una parada hasta que la rescataron.

La familia que la acogió tenía ya tres gatos cuando ella llegó, pero todos la aceptaron sin problema. Era la más pequeña y por eso también la llamaban “Cosita” quien, sin que su tamaño fuera un impedimento, subía con facilidad a los lugares más altos de la casa. Era una gatita muy golosa y traviesa. Tenía un diente que sobresalía sobre los demás, pero lo perdió al envejecer.

De los cinco gatos que convivieron con la familia, solamente ella interactuó con la bebé que nació en 2010. Fue la última en morir de la pandilla original de gatos y estuvo con la familia por 16 años. Partió el 23 de diciembre de 2015. Ella es, por supuesto, la gatita golosa del cuento “¡Se cayó la luna!”, también aparece en el cuento “Alguien cuidará de mí” y el poema “Lara, la gata”, los cuales se pueden encontrar en el libro Gatohólicos Anónimos.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Muñeco, el gato buscapleitos


Muñeco

Era un gato gris de una vecina. Estaba siempre todo sucio y lleno de heridas, producto de las constantes peleas que sostenía con otros gatos por el territorio. Aparece en el cuento “¡Se cayó la luna!”.

Aclaración: el gato de la foto en realidad se llama Gran Simón.  Ël no aparece en ningún cuento, pero quería salir de todos modos, así que se ofreció como modelo para la foto ante la ausencia de fotografías de "Muñeco".

Ace, el sordo que llego a ser doctor


Ace 

También conocido como el Doctor Pipi Gatito, Ace era un gato muy especial. Había sido rescatado en el año 2001 de una calle, donde lo dejaron en una caja para que fuera atropellado o muriera. El gato mostraba signos de un fuerte trauma cerebral: no tenía coordinación motora, sus ojos se movían velozmente sin coordinación y se encontraba en un marcado grado de desnutrición. 

Las predicciones eran que el felino
no sobreviviría mucho pero, con cariño y cuidados, Ace superó el peligro de morir y aprendió a trepar, saltar y jugar con Nuku-Nuku y los otros gatos de la pandilla a medida que éstos iban llegando.Gracias a sus habilidades de masajista y a las propiedades curativas de su fuerte ronroneo, Ace se convitió en el doctor de la familia.

Sus dueños también descubrieron que Ace estaba casi totalmente sordo, lo cual explicaba los fuertes maullidos del minino. Debido a su trauma, Ace siempre actuaba en forma errática: se perseguía la cola y caminaba como marchando, al tiempo que movía la cabeza en formas muy peculiares, que mucha gente comparaba a la forma en que las serpientes mueven su cabeza. 

Con todo, era un gato muy dulce y cariñoso. Fue el primero del grupo en morir, víctima de una disfunción renal en el año 2003. Ace aparece en el cuento “¡Se cayó la luna!”, bajo el nombre de “Tito”. Sus potentes maullidos fueron la inspiración para el poema “Saludo gatuno”.

 Si desea leer este relato o el poema, los puede encontrar en el libro Gatohólicos Anónimos.